04 junio, 2012

Mi cola es un pañuelo

Salgo temprano al mercado, miro a la gente pasar, comprar y comer. A veces me llega un regalo con sabor a mar, y recuerdo a mis hermanos del puerto con sus panzas llenas, sus pulgas muchas y sus patas flacas. Me instalo en el negocio de la que mejor me trata, como que no quiere la cosa, y cuando me llama la saludo como arco negro. Miro a la rubia linda que me ronronea desde las frutas, y le robo vino a los borrachos. Cuando estoy en calor, me bailo una cueca y mi cola es un pañuelo.

22 abril, 2011

El baile de la pena

-Llueve, mija, y llueve harto.
-¿Y qué quieres que haga?
-Que baile con su vestido de fiesta.
-¿Bajo la lluvia?
-sí.
-Me voy a mojar.
-No es necesario que se preocupe, sólo baile. Y sonría.
-No puedo, el dolor me ahoga.
-A mí también.
-¿Bailemos?
-Vamos. Hasta secarnos de tanta lluvia.

La pena giró y no volvería a detenerse hasta que el cielo se cansara de llover.
La miré con su vestido de fiesta mojado por el agua invernal y torrencial.
Lloré mientras me convertía en lluvia que cae, moja el mundo y se va.
Ella trató de sonreir, y si lo hizo no la vi por tanto giro loco.
Dejé de ser lluvia y luego fui llanto que se esconde entre las manos.
Dejé de ser llanto, para ser grito que se esconde entre paredes.

Dicen que la muerte se oculta bajo tierra.

-Paró de llover.
-Seguiré bailando.
-Al menos sonríe para mí.
-No puedo hacer tal cosa.
-Yo sí puedo.
-¿Y qué esperas?
-Hoy no.

30 marzo, 2011

Voy y vuelvo

Me estoy muriendo, quién pagará el funeral?
me interesa que se cante cueca, pa' bailar y zapatear la tumba.
En todo caso, voy y vuelvo.
No se ofenda, mija, si me aparezco por su ruca pa' quebrar los platos.
No se asuste si la pena en pena se aparece sin aviso.
No me mire si la mueca de los muertos,
no se esconda si la cara pálida,
no se ría, en todo caso, si la pierna coja.
Piense usté que si el finao y su tertulia,
que si el pandero y la guitarra,
que si envuelto en choripán,
que la risa es de locura,
que me falta no llorar.
Voy y vuelvo.

27 marzo, 2011

En mi boca se ha secado el beso

El sueño fue un grito constante

que al nacer en la mañana del mundo

me encontró de golpe

con el eco de la angustia interminable.


Santiago era absurdo:

las calles vacíos hormigueros,

las multitudes más desiertas,

los ruidos más ausentes.

El silencio ineludible propiciando este vacío.

Caso omiso a la mirada de la rosa,

¡Hoy no existes más que en libros y canciones!

No hay en vida rosa alegre, rosa rosa,

así como en mi pecho nada vive,

pues se han muerto los canarios que cantaban

en tu nombre.

Son ahora podredumbre en los rincones

de mi cuerpo.

Los últimos resabios de la sangre amante

se arrancaron por mis ojos al morir la tarde,

y en mi boca se ha secado el beso

que guardaba para darte.

12 marzo, 2011

Luche y Cochayuyo

Mis ojos apenas podían ver la copucha de la gente. Después me taparon con papeles.
Recuerdo que pronto me dormí, y cuando desperté me encontré de cara con los gusanos me comían a mordiscos largos como ellos.
Traté de moverme para quitármelos de encima, mas parece que los encajonados no tenemos derecho a la venganza. Los miré y empecé a hablarles.

-No me coman.
-Este trozo está podrido -dijo Luche.
-Como a ti te gustan -dijo Cochayuyo.

Comencé a reír a borbotones; la risa salía como la sangre cuando me dieron las tres píldoras.
Les hablé de una parte de mí que estaba bien, según me habían dicho en vida, sin parar de sangrar la risa de los muertos.
Se contagiaron de mi humor y se retorcieron sobre mi carne. Me dieron palmadas amistosas en la espalda y nos hicimos amigos.

-¡Qué buen chiste, Pinina!

Desde entonces no hay infierno.


(Inspirado en "Entre luche y cochayuyo", de Roberto Parra)

05 marzo, 2011

Flor de Retama

Veo en tí, Perú,

la gente cuya sangre

vio nacer el sol mil veces.

La gente de la piel morena,

quemada por el sol insistente

y majadero;

ese sol que no perdona

a los cuerpos que se doblan

ante la fuerza del látigo.

Tampoco habrá perdón

para aquellos que dobleguen

la dignidad de los pueblos.


Veo en tí, Perú,

el rostro de tu sierra

con andina melodía

y revolución ayacuchana.

Huanta, la heróica,

regó con sangre

la virtud de sus derechos,

y el pueblo es un cóndor

que derriba al toro sanguinario.

Así lo inmortaliza Arguedas

en el pecho de Andahuaylas,

tierra de chankas luchadores.

20 diciembre, 2010

Por eso viajo

Se acerca el momento de partir.

Antes de andar el incierto camino que me espera, identifico los grandes conceptos que, cuando convergen, dan forma al gran concepto de viaje.

Primero está lo humano. Soy un ser humano que cree en la existencia de otros seres humanos, integrales en potencia, pero limitados por la elite dominante, mediante la deformación de la educación; y cuando me entiendo como ente deformado, violentado por un sistema, decido educarme más allá de la institucionalidad. La vida es mi gran Universidad, y los conocimientos que se intercambian en la interacción -en el diálogo- con las personas, es para mí el verdadero aprendizaje.

Después están los pueblos. Creo en la existencia de pueblos americanos, con su cultura propia, que los hace independientes en su manera de entender el mundo, y con su historia, que los vincula constantemente por el pasado de dolor y violaciones a las que han sido sometidos. Aquellos pueblos aún son violentados en sus libertades, y sus posibilidades son determinadas por el mercado global.

El viaje aparece entonces como nexo entre el viajero -humano- y los pueblos -constituidos por seres humanos-, como una búsqueda constante que se convierte, finalmente, en una forma de vida, pues el que viaja debe sobrevivir, resolviendo las necesidades en el camino mismo, como nómada que vive mientras anda. Es una forma de vida que busca siempre lo nuevo para reentender lo antiguo, para aprender en el diálogo, para configurar una visión de mundo que en la práctica vence las fronteras.

Debo agregar que busco el dolor propio de cada pueblo, que es consecuencia de esa historia de violencia ya mencionada, y efecto también de la impotencia generada por la opresión actual que actúa desde los grupos de poder que gobiernan la economía mundial. El dolor de los pueblos da luces de lo que somos, y se manifiesta de manera directa en el canto popular, como expresión del alma que afecta al cuerpo, y también en la danza, como expresión del cuerpo que afecta al alma.

Pero no todo es dolor. También hay vida, alegría, esperanza y amor, como mensaje de pueblos que aún conservan aquello profundamente humano, aquello que todavía no es exterminado por las invasiones de las transnacionales. Mientras exista eso, habrá esperanza de unión verdadera en la lucha contra las injusticias.

Por eso y mucho más es que he decidido viajar. Con el tiempo, y a medida que avance en el viaje de mis años, pretendo ir completando en mi memoria -y en el papel- los aprendizajes que no se encuentran en ninguna institución, y que nacen de la experiencia humana y la reflexión sobre aquella.